ASMA BRONQUIAL

¿QUÉ ES EL ASMA?

Es una afección inflamatoria crónica de la vía aérea de causa alérgica. Las personas que padecen asma están más propensas a que las vías respiratorias se inflamen, estrechen y produzcan mayor cantidad de secreciones. 

SÍNTOMAS DEL ASMA BRONQUIAL 

El asma se manifiesta por episodios recurrentes de síntomas que pueden variar en tiempo e intensidad, tales como:

·  Silbidos u opresión en el pecho

·  Dificultad para respirar

·  Tos

·  Flemas

Estos síntomas pueden ser más frecuentes durante la noche o a primeras horas de la mañana. Muchas veces se asocia a rinitis y/o sinusitis. 

¿A QUIÉNES AFECTA? 

El asma se puede desarrollar a cualquier edad. Es la enfermedad más común en la infancia y también es muy frecuente en adultos.

La prevalencia global alcanza un 5% a un 10% de la población mundial, presentado mayor número de casos en países industrializados, llegando hasta un 20%.

En las últimas dos décadas, se ha observado un aumento sostenido atribuido a tabaquismo, contaminación ambiental y aditivos de alimentos.

¿QUÉ FACTORES PUEDEN DESENCADENAR EL ASMA?

La inflamación de las vías aéreas determina que éstas se hagan más reactivas o irritables frente a ciertos estímulos:

Exposición al alérgeno que determina su alergia: polen, ácaros del polvo, caspa de animales, etc.

Irritantes y contaminantes en el aire: humo de cigarro, contaminación ambiental, soluciones limpiadoras y aerosoles

Ejercicio físico

Cambios de temperatura

Estrés

¿CUÁNDO SOSPECHAR?

Antecedentes familiares de alergia, rinitis o asma

Tos asociada a dermatitis alérgica, rinitis primaveral o perenne, sinusitis recurrente de cualquier intensidad.

Episodios de obstrucción bronquial variable (silbido o sensación de pecho apretado)

Tos o pecho apretado con resfríos, con el ejercicio, al exponerse a humo, con cambios de temperatura e incluso con la risa.

Resfríos prolongados.

¿TIENE TRATAMIENTO?

Sí, y es muy efectivo en más del 90% de los casos: un buen control del asma significa:

Ausencia de los síntomas

Necesitar el uso de inhaladores de rescate dos o menos veces a la semana

Evitar las crisis y/o consultas de urgencia

Realización de actividades habituales e incluso deporte, sin limitaciones

Buena calidad de vida.

Capacidad respiratoria normal o lo más cercano a lo normal

Que el paciente considere que su asma está bien controlada

Es importante que el paciente entienda su enfermedad y que al ser crónica deben seguir sus tratamientos, aunque estén estables no rebajarlos o dejarlos sin que su médico se lo indique porque la enfermedad puede volver y mostrarse de manera grave.

 

 

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